La sombra del misterio

domingo, septiembre 17, 2006


Amorós pierde el juicio. ¿Conspiración?

La sentencia.
Tras diecinueve meses desde que Pedro Amorós demandára al periodista de El Mundo, Javier Cavanilles, y, a los responsables de dicha publicación, la juez encargada del caso falló a favor de los demandados o/y en contra del demandante. Dicho de otro modo, Cavanilles y El Mundo quedan absueltos, Amorós pierde el juicio y deberá pagar las costas del proceso.
En estos enlaces, la sentencia integra, por cortesía de Lois Vila:
http://e-lecturas.com
http://blogs.periodistadigital.com/fraudes.php
http://jabber-hispano.org/mesias/seip/sentencia/sentenciaseip.pdf

Para los menos entendidos en jerga procesal, traducción de la sentencia a un vocabulario "al alcance de todos", por cortesía de Fernando Frías:
http://yamato1.blogspot.com/

Las claves de la conspiración.
En el último año, se han vertido afirmaciones que en principio resultaban peregrinas. Se dijo que los escépticos, críticos y/o detractores de las "caras de Bélmez", están pagados por el Ministerio del Interior. Estos, por lo visto, son una célula activa de conspiración contra la rarología, que desde diversos sectores de opinión tratan de hacer colapsar y hundir el mundo del misterio.
Como dije" resultaban peregrinas", pero el tiempo da las respuestas y en la sentencia del juicio, las encontré.
¿Es casualidad que se fallará la sentencia el día 11 de Septiembre? ¿Eh? ... ¿Eh?Todos sabemos que esa fecha, 11-09, es indicativo a todas luces y taquígrafos de que se trata de los dígitos de la conspiración por antonomasia, 1+1=2 , 2+9=11 y 1+1=2, 2 escrito en carácteres romanos = II, por consiguiente 11 = "II" ¿?¿?¿?¿?

¿Casualidad o causalidad? Veamos: Conspirador 11 letras, Pedro Amorós, 11 letras, caras Belmez, 11 letras, parademanda, 11 letras, teleplástia, 11 letras, J. Cavanilles, 11 letras, Franck Máñez, 11 letras, detractores, 11 letras, escépthicos con h intercalada (yo también), 11 letras, pagar costas, 11 letras, se veía venir, 11 letras.
Pero esto no ha acabado, porque en caso de presentar recurso, deberá hacerse ante la Audiencia (9) Provincial (10) de (2) Alicante (8), 9+10+2+8= 29 2+9=11 1+1=2, 2="II", huelga decir que me da mala espina, de nuevo los números refrendan la teoría de la conspiración.
A buen entendedor con pocas cifras ..........................................................


Aprovecho para felicitar a Javier Cavanilles que podrá seguir ejerciendo su derecho(7) a la (3) información (10), 7+3=10, 1+0=1, 1+10=11, 1+1=2, 2 ="II", cómo manda la Constitución (12) Española (8), 1+2=3, 3+8=11, 1+1=2, 2="II".
Enhorabuena, 11 letras........

domingo, mayo 21, 2006




GALILEO GALILEI, la leyenda y el hombre.
"La gloria de Galileo descansa sobre descubrimientos que nunca hizo y sobre hazañas que nunca logró. Contrariamente a lo que se afirma en muchos libros, incluso recientes, de historia de las ciencias, Galileo no inventó el telescopio. Ni el microscopio. Ni el termómetro. Ni el reloj de balancín. No descubrió la ley de la inercia; ni las manchas solares. No aportó contribución alguna a la astronomía teórica. No dejo caer pesos desde lo alto de la Torre de Pisa; y no consiguió demostrar la veracidad del sistema de Copérnico. No fue torturado por la inquisición, ni excomulgado, no dijo "eppur si muove"(sin embargo se mueve); Nunca fue un mártir de la ciencia.
Arthur Koestler, Premio Nobel, en "Los somnámbulos"
(1963)

I - El heliocentrísmo: un debate científico... hasta Galileo.
En el siglo III A.C, Aristarcos de Samos (último alumno de Pitágoras) propone a grandes rasgos el sistema heliocéntrico: la tierra y los demás planetas giran alrededor del sol, la tierra gira sobre si misma y la inclinación de su eje es el origen de las estaciones.
Sin embargo es Ptolomeo (siglo II) y el sistema geocéntrico quienes se imponen firmemente hasta el siglo XVII. La tierra, inmóvil, es físicamente el centro del mundo; los planetas, incluido el sol, giran a su alrededor describiendo "epicíclos" y "excéntricos". Teniendo en cuenta que las observaciones astronómicas son cada vez más precisas, el sistema va ganando complejidad con el paso de los siglos.
Llegado el siglo XIII, santo Tomás de Aquino, con tres siglos de adelanto sobre Copérnico, escribió: " En astronomía, se propone la hipótesis de los epicíclos y excéntricos, porque, hecha esta, las apariencias de los movimientos celestes quedan salvaguardados; pero no es una razón lo bastante probatoria, pues podrían salvaguardarse con otra hipótesis."



Copérnico (1473-1543), canónigo polaco, es muy conocido por su obra "De revolutionibus orbium coeslestium". Sin ser el que iniciara la teoría heliocéntrica, la perfecciona con argumentos científicos, además de refutar el egocentrismo. Sin embargo, Copernico no aporta verdaderas pruebas de su teoría, es aún imperfecta y a sus ideas les cuestan imponerse. Pero despiertan gran interés y son acogidas favorablemente por la iglesia católica: así el cardenal Shoenberg anima a Copernico a escribir su obra, aparecida en 1543. El papa Pablo III le acepta su dedicatoria.
Seguidamente, hagamos justicia a Johann Kepler (1571-1630). Verdadero científico, siempre dará muestra, con sus cálculos, de ese rigor que le faltaba a Galileo. Establece, después de las importantes observaciones de Tycho Brahé (1546-1601), los fundamentos de la mecánica celeste, condensados en tres famosas leyes que llevan su nombre, están vigentes y son exactas aún a día de hoy
Formula la primera ley fotométrica; precisa el concepto de fuerzas y lo aplica correctamente para explicar el fenómeno de las mareas. Presenta la ley de gravitación Universal y les abre el camino a Halley, Hooke y Newton.
Galileo ignora con desprecio la obra de Kepler y la desacredita, dice "ni tan siquiera vale un uno por ciento de mis pensamientos". Así, Galileo ocupa, en el espíritu de muchos científicos, el lugar de honor que se le debía a Kepler.

II- ¿quién fue realmente Galileo?
Galileo participó en la edificación de la mecánica y la astronomía, pero la leyenda ha engordado mucho esa contribución. Distaba de merecer el título de "fonda" que le otorgara Juan Pablo II en 1979. Su aporte fue esencialmente experimental.
En astronomía, observa con más detalle la superficie de la luna, las manchas solares, las fases de Venus. Descubre los satélites de Júpiter y varias estrellas de la vía láctea.
En mecánica, es uno de los primeros en utilizar el método experimental. Por ejemplo, no cuestiona el motivo de la caída de los cuerpos, sino cómo caen, recurriendo para ello a la experimentación para verificar sus hipótesis.
Ya por costumbre nos ofrecen un Galileo genial, héroe de la ciencia, perseguido por la Iglesia pero, en realidad, la correspondencia y las obras de Galileo muestran un espíritu censurador y orgulloso, a menudo alejado del verdadero espíritu científico.

Galileo, ¿Un científico con mala fe?
Hubiese estado bien que aplicase el método experimental y que confróntase sus convicciones con las minuciosas observaciones de Tycho-Brahé, mostrando que las trayectorias de los cuerpos celestes no son circulares. Pero nuestro hombre se aferró toda su vida al viejo postulado aristotélico según el cual los cuerpos celestes son perfectos, por eso sólo pueden tener una trayectoria circular. Esto le hizo negar la existencia de los cometas descritos por Tycho-Brahé y después por el padre Grassi (tres cometas observados en 1618). Galileo afirmaba ver en ello solamente "pretendidas observaciones", "falsos planetas de Tycho", llegando incluso a afirmar que se trataba de simples fenómenos meteorológicos. (Il Saggiatore, 1623)

Galileo ¿Un científico sin escrúpulos?
Galileo se atribuía el descubrimiento de las manchas solares, aunque esas manchas habían sido observadas a simple vista desde el siglo IV a. C., y con catalejo por Scheiner en 1611, dos años antes que Galileo. Al padre Grassi, que se rebelaba contra este fraude, no dudo en escribirle en estos términos: "No puede hacer nada, señor Grassi, sólo se me ha dado a mí el descubrir todos los nuevos fenómenos del cielo y nada a los demás. Tal es esta verdad que la malicia y la envidia no pueden ahogarla". (Il saggiatore). De hecho, en "Dialogo" (1632), les arregló definitivamente las cuentas a sus adversarios: "estos son pigmeos mentales", "idiotas estúpidos", "apenas dignos de llamarse seres humanos".

III- El primer proceso (1616).
Galileo Galilei nació en Pisa en 1564. Allí enseña matemáticas de 1589 a 1592, luego lo hace en Padua hasta 1610, también imparte astronomía, principalmente el sistema de Ptolomeo. Pero en ese periodo se pasó a las ideas de Copérnico, quizás bajo la influencia de astrónomos como Wueteisen o Mästlin, maestro de Kepler. En 1610, tras encargar un catalejo astronómico, de reciente invención en Holanda (a finales de XVI), realiza las observaciones antes mencionadas, y las recoge en su obra "Sidereus Nuncius" que publica en ese mismo año. Ese libro es bien acogido y lo lanza a la fama. En marzo de 1611, acude a Roma, donde explica sus resultados a varios prelados. Animado por sus descubrimientos y celebridad, Galileo no duda en presentarlos como pruebas que demuestran la teoría de Copérnico.
Se abre un animado debate, porque se enfrenta a los partidarios incondicionales de Aristóteles, los peripatéticos con mucho poder en las universidades. Desconocedores de los principios de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, los peripatéticos consideraban, erróneamente, que la física de Aristóteles, su filosofía y teología formaban un todo, hasta el punto de entender los fenómenos naturales de la Biblia según la física de Aristóteles y el sistema ptolomáico. Pero Galileo, con sus experiencias sobre la caída de los cuerpos y sus observaciones de las irregularidades de la superficie lunar, abrió una brecha en la física del Maestro pero acabó fracasando en su militancia por las ideas copernicanas.
El comienzo de las hostilidades llegó a finales de 1611 de manos de los peripatéticos. Acusaban a Galileo de contradecir las Sagradas Escrituras. De este modo saltó el tema del terreno científico, al terreno de la exégesis. Entre otros, uno, el capitulo X del libro de Josué, hace pensar que la tierra está inmóvil y el sol gira a su alrededor. Pero la Biblia, no es un libro científico: en lo tocante a los fenómenos de la naturaleza y la disposición del universo, sólo se expresa en el lenguaje usado en la época, como se habla basándose en las simples apariencias.
No hay más que ver, hoy día, en tiempos de la carrera espacial, a los grandes sabios hablando del levante y del poniente, sin tener que entrar por ello en consideraciones científicas. La Biblia está escrita en esos términos para lo que importa a la naturaleza, ni tiene rigor científico, ni juzga o prejuzga esas cuestiones.
Los exegetas, cuando pueden entender los textos en sentido literal, llamado histórico, o en sentido metafórico, deben tomar al primero como bueno mientras no tengan motivos suficientes para entenderlo en el segundo sentido. En esa época, era muy aceptada la forma literal. El sistema de ptolomáico era bastante adecuado (con una precisión de cerca un cuarto de grado de la posición de los astros) y el sistema de Copernico no estaba bastante demostrado. La Iglesia no encontraba ninguna buena razón para pasar a la interpretación en sentido figurado.
Galileo, en lugar de no entrar en el juego de los peripatéticos, y a pesar de que sus buenos amigos le aconsejan volver al debate científico y atenerse a él, se lía en una campaña en favor de sus ideas y de su interpretación de la Biblia, con la falta de moderación que le caracteriza.
La cosa se empezó a poner cruda, y a principios de 1616, el carmelita Foscarini y el agustino Zuñica publican sendos escritos tratando de demostrar el heliocentrísmo de la Biblia. En cuanto a Galileo, fuerza a la Iglesia a pronunciarse sobre esa cuestión.
Ante la confusión de ideas, la Congregación del Santo Oficio intervienen en febrero de 1616. ¿El sistema de Copernico está suficientemente demostrado como para abandonar el sentido literal de ciertos textos y pasar al sentido figurado? Los jueces también valoran las pruebas aportadas por Galileo a favor del movimiento de la tierra. Este acaba de redactar en Enero un pequeño tratado sobre el tema, en el que expone sus argumentos.
Según él, el fenómeno de las mareas resulta de la combinación de las rotaciones de la tierra sobre sí misma y alrededor de sol. Pero de ser ese el caso, se observaría únicamente una marea completa al día, cuando en realidad hay dos. A parte, la teoría de Galileo es un retrato de los conocimientos de la época, entonces se decía que las mareas se deben al acción combinada del sol y la luna. Bedas el Venerable y después Kepler lo explicaron ampliamente. En resultas, Galileo no convenció a nadie y la conclusión del proceso era de esperar: "el sistema de copernicano no queda demostrado, no hay motivo para tomar en sentido metafórico los pasajes de la Biblia. Hacerlo sería imprudente, tanto desde el punto de vista científico como del exegeta. Por ese motivo, el Santo Oficio pone el "De revolucionibus" de Copérnico en el Índice hasta corrección". Notemos que a Galileo no se le cita aquí.
Simplemente, el cardenal Bellarmin le convoca a finales de Febrero y le pide por medio de un "monitum" (aviso) que no vuelva a presentar la teoría de Copérnico más que de forma hipotética. Galileo acepta y regresa a Florencia a seguir con sus trabajos, no sin antes ser recibido por el papa Pablo V. Este le asegura su protección y en mayo 1616 le hace testificar para desmentir las maldades que sobre él hacían pesar los peripatéticos, despechados porque no le hubieran condenado a él personalmente. En 1620, ese mismo papa autoriza de nuevo la lectura del libro de Copérnico, una vez hechas unas mínimas correciones.

IV- Del primer al segundo proceso (1616-1633).
La cosa queda así hasta que al cardenal Maffeo Barberini llega al pontificado bajo el nombre de Urbano VIII, en agosto de 1623. Es un admirador de Galileo, ya en 1611, el cardenal Barberini le acogió en Roma para que le explicase sus descubrimientos y, en 1613, le animó a escribir su "Carta sobre las manchas solares", la cual presenta favorablemente el movimiento de la tierra. En 1620, después del proceso de 1616, compone una oda en apoyo a Galileo, "L’adulatio Perniciosa". A las pocas semanas de estrenar su papado, acepta la dedicatoria de "Il Saggiatore".
Aún tenemos un testimonio de Galileo sobre una entrevista con Urbano VIII en 1624: "Su Santidad me ha otorgado grandes honores, he tenido hasta en seis ocasiones largas entrevistas con él. Ayer, me prometió una pensión para mi hijo; tres días antes, recibí como presentes un bello cuadro y dos medallas, una de oro y otra de plata". Urbano VIII está probablemente a favor de las ideas de Copérnico, pero a diferencia de Galileo, su actitud sigue siendo científica; y siempre pedirá que hasta que se demuestre de verdad, no se hable del movimiento de la tierra mas que en términos hipotéticos.
Galileo, ve en este nuevo papa la ocasión soñada de hacer progresar sus ideas y levantar la prohibición de 1616. Comienza una obra de fondo en 1624 sobre los distintos sistemas astronómicos y trabaja en ello durante seis años. Será la coronación y el triunfo de sus ideas, por eso busca obtener el "imprimátur" (aunque no sea necesario para las obras científicas), anticipándose a cortar de raíz cualquier ataque de sus adversarios, ya que su obra tendría el aval del papa. Nuestro sabio llega a Roma en 1630. Allí le presenta a Urbano VIII su " Dialogo sobre el flujo y reflujo del mar", este aprueba el proyecto pero le aconseja a Galileo que exponga los diferentes sistemas astronómicos en términos hipotéticos, conforme al dictado de 1616, y que cambie el título inicial.
Efectivamente, Galileo no desiste de su falsa teoría sobre las mareas. El papa, le tiene aprecio y no desea que haga figurar en su libro argumentos tan poco convincentes. Pero testarudo, Galileo se salta su aviso aunque por lo menos cambia el título inicial por "Diálogos sobre los principales sistemas del mundo, de Ptolomeo y de Copérnico".
Además, el libro lo escribe en italiano para llegar al gran público y no solamente a los especialistas (siendo el latín la lengua científica). Obtener la autorización para la obra contraviniendo la orden de 1616, revela mucho empeño y más sentido de lo polémico que de lo científico. Así, Galileo decide burlar la vigilancia de Mr. Riccardi, Maestro del Sagrado Palacio y encargado de examinar el "Diálogo", este sólo tiene conocimiento de la presentación y conclusión del libro, precisamente las partes de la obra donde el astrónomo no desvela sus verdaderas intenciones. El matemático Charles comentara con razón: "Por más grande que fuera su meta, ha caminado por senderos tortuosos e indignos. Lea la presentación de su Diálogo, ahí se disfraza hasta pretenderse enemigo de Copérnico". La autorización de publicar llega en julio de 1631 y el libro aparece en febrero de 1632. A primer vista, cualquiera puede ver como las ordenes de 1616 han sido transgredidas. "Le he tratado mejor de lo que él me ha tratado a mí, porque él me ha engañado" le confiaba Urbano VIII a Niccolini, embajador de Toscana en el Vaticano y protector de Galileo. El papa puede tolerar que se haga mofa de sus propios argumentos pero no puede consentir la falta de honradez de la que Galileo ha hecho gala para conseguir la autorización del libro y la transgresión de la prohibición de Bellarmin.

El tercer motivo le empuja a actuar con rapidez, lo que se venía esperando ya qué Galileo es un personaje "mediatico", el Dialogo desde su aparición es un éxito, cosa que ha desencadenado la reacción de sus adversarios. La Iglesia había conseguido, por las medidas tomadas en 1616, calmar el debate cosmográfico y restablecerlo a lo limitadamente científico, y ahora se reaviva con mucha más polémica por la temeridad de Galileo. Por otro lado, la confusión entre ciencia y exégesis, de la que se trata en la obra, pone en peligro la fe, necesita una puesta a punto más severa que la de 1616. Pero aún y con todo, Urbano VIII se muestra benevolente y confía a una comisión de teólogos la tarea de examinar el Dialogo, con la esperanza de evitar a Galileo el comparecer ante el Santo Oficio. No es tal la opinión de la comisión: "Galileo ha ido demasiado lejos y debe enfrentarse a un juicio".

V- El Proceso de 1633.
Tras intentar en vano conseguir que el Santo Oficio cediera, Galileo llega a Roma en febrero de 1633. Allí soporta cuatro interrogatorios entre abril y junio.
Si Galileo hubiese reconocido los hechos que se le reprochaban, las cosas hubieran quedado ahí. Como ocurriera con el de Copérnico, su libro se habría puesto temporalmente en Índice, hasta corrección. Pero al contrario, Galileo le echa cara y sorprende a sus jueces por su desfachatez, sostiene, bajo juramento, que él no cree en la teoría de Copérnico, que en el Dialogo se demuestra su falsedad. Se atiene a esa declaración durante todo el juicio, incluso ante el papa que presidía la sesión, el 16 de junio. Los cargos presentados son: la transgresión de la orden del 1616 y obtener la autorización para difundir su obra con malicia y engaño. Eso le vale a nuestro hombre, recitar salmos de penitencia una vez por semana durante tres años, la reclusión en una cárcel escogida por el Santo Oficio, la abjuración solemne de sus errores y la prohibición de "Dialogo" que será puesto en el Índice en 1634.
Pero la mansedumbre del papa respeto a Galileo no tiene medida. Desde su llegada a Roma para el proceso, Galileo se beneficia de condiciones materiales confortables y se aloja en casa de su amigo Niccolini en la embajada de Toscana, cuando debía haber permanecido en la prisión del Santo Oficio como todo acusado. Le autorizan a que su hija, monja carmelita, recite los salmos que a él le impusieron en penitencia. Nunca fue a la cárcel, porque Urbano VIII le permitió volver al palacio de Niccolini, después se mudó al de arzobispo de Siena, otro devoto amigo. A finales de 1633, Galileo obtiene el permiso para retirarse a su villa de Arceti, cerca de Florencia. Allí, pasa sus últimos días, bien rodeado, recibiendo a sus discípulos y amigos, prosiguiendo sus trabajos de matemáticas hasta su muerte en 1642.
En cuanto al acto de abjuración, Galileo lo lee y firma en presencia sólo de sus jueces, no quería darles ese gusto a sus enemigos. Declara detestar sus errores y no creer en la teoría de Copérnico, a fin de cuentas lo mismo que dijo durante todo el juicio. La leyenda ha añadido ese epílogo en el que Galileo, al acabar el proceso, pega con el pie y exclama: "¡Eppur si muove!" (¡Y sin embargo se mueve!). Galileo no pudo actuar de ese modo sin haber agravado considerablemente su caso y sus sanciones.

Texto original de Jacques Lermigeaux.
Traducción y adaptación de Pilar Verdú.
Bibliografía no exhaustiva:
_ Arthur Koestler, Los somnámbulos, 1961.
_ Philippe Decourt, Les vérités insidérables. 1989
_ Jacques Lermigeaux, Revista "L’Écritoire" nº 3, 4 y 5, 1991
Fuente: DICI (Agencia de Prensa de la FSSPX)


lunes, mayo 15, 2006


Respuesta a Pedro J. Fernández.

Estimado Pedro J. Fernández
Como ex miembro de la desaparecida Asociación Valenciana de Investigaciones Parapsicológicas y Ovnilógicas -AVIPO-, contesto por este medio a su execrable artículo publicado en La llave del conocimiento. Y contesto porque me siento personalmente ofendida al ser acusada públicamente de fraude, sin motivos NI PRUEBAS. Estoy segura de que no sabe quién soy, ya que nunca he escrito ningún artículo ni he aparecido en prensa u otros medios porque YO NO VIVO DE ESO, no como Ud. que ha insistido en decir (y lo ha logrado) a sus allegados “yo tengo que vivir de esto”.
No voy a entrar al trapo en la discusión sobre las caras de Bélmez, que para eso están los juzgados y el tiempo y los jueces pondrán a cada uno en su sitio, pero sobre esto quisiera dejar constancia que para mi, las caras de Bélmez son tan falsas como las “psicofonías tinajeras” prefabricadas por la SEIP y no me lo invento, ha sido dicho por miembros de su grupo, para “dar mucho miedo” y continuar en la palestra, engañando a los inocentes y vendiendo patrañas a los que todavía creen en Uds. Como supongo que querrá Ud. una opinión de más peso en relación con el fenómeno de las caras, le invito a hablar con la prestigiosa “Society for Psychical Research”, http://www.spr.ac.uk/, fundada en Londres en 1882, de la cual soy miembro desde hace años. Pregunte Ud. Sr. Fernández a su presidente, el profesor Bernard Carr o a su esposa (entre otros) lo que piensan del fraude de las “Caras de Bélmez”. Paso ahora, con permiso de Ud. Sr. Fernández, a desmentir la sarta de incongruencias no contrastadas (así de inepto es Ud. que ni siquiera se ha molestado en informarse para desacreditar algo en condiciones) que ha escrito en su artículo, y cito textualmente: “Fundó (Máñez) AVIPO en 1988 con la que pretendió revolucionar el mundo de las paraciencias”. Error: Máñez no fundó AVIPO, sino que lo hizo un apreciado compañero, Vicente Moros, con otros tres amigos y tampoco pretendió revolucionar el mundo de las paraciencias ya que en sus comienzos, AVIPO era una de las tantas asociaciones que pululaban en este país, Máñez no tenía ningún poder en ella, el grupo era muy amplio y la diversidad de opiniones era siempre bien acogida. Empezamos como todo el mundo, grabando psicofonías, haciendo sesiones de espiritismo y cientos (digo bien, Sr. Fernández, cientos) de Alertas OVNI.



Hablando del libro de Máñez, “Cuando la Razón Duerme”, dice Ud. “Él mismo me contaba que era un libro incomprendido, que no estaba hecho para la mente ignorante de hoy, sino para la del futuro, que había descubierto el origen de todos los fenómenos paranormales y que era el manual que todo investigador debía tener en sus manos”. Miente Ud. Sr. Fernández, Francisco Máñez nunca pronunció esas palabras primero porque no es su estilo, segundo porque YO ESTABA PRESENTE y puedo corroborarlo, se lo acaba de inventar Ud. ¿para qué? ¿para darse importancia de haber hablado con él? ¿O para poder desprestigiar por el simple hecho de hacerlo, diciendo lo primero que se le viene a la mente aunque sea una burda mentira?.
“En dicho libro se presenta su famosa Teoría del Colapso –una explicación a los fenómenos paranormales que es tan abstracta, que me gustaría resumirles, pero lamentablemente no es un libro que pueda entenderse en una sola lectura”. Ni en una, ni en cincuenta Sr. Fernández, no podrá Ud. resumirlo nunca porque NO HA ENTENDIDO NI UNA SOLA PALABRA; para entenderlo hay que, al menos Sr. Fernández, leerlo y me temo que no sabe Ud. ni eso.
...“llegó a la conclusión de que las psicofonías eran voces almacenadas en nuestra memoria y que quedaban registradas en un magnetófono o que las psicoimágenes eran el resultado de concentrar una imagen en nuestra mente y proyectarla en una pantalla de televisión”. ¿Ve Ud. Sr. Fernández como no ha entendido ni una palabra? Máñez jamás ha dicho eso en ninguna parte porque la Teoría del Colapso no es eso. Aplíquese Sr. Fernández y lea un poquito, al menos los detractores – Lola Cárdenas o Javier Cavanilles- “malos malosos”, cuando destripan alguno de los libros de su compañero del alma, Sr. Amorós, se toman la molestia de leer sus obras. Y se despachan a gusto, sí señor, pero con “conocimiento de causa”, no como Uds.
Como anécdota me gustaría reseñar que en una de las charlas de la inexistente SEIP, pregunté al Sr. Amorós su opinión sobre las declaraciones del Dr. Ramos Perera. Su respuesta fue: ¿-y ese quién es?. No estaba yo sola, Sr. Fernández, sino un nutrido grupo de personas que pueden corroborarlo. Pero claro, Cervantes, para escribir “El Quijote”, primero aprendió a leer y a escribir; es mucho más fácil continuar en la ignorancia (que es muy atrevida) que molestarse en intentar digerir un poco de historia de la Parapsicología de este país.
“Los experimentos y procedimientos de Máñez de cara al resto de los miembros de AVIPO, pudo ser lo que originó la desaparición de la asociación, la disolución de sus integrantes que no estaban dispuestos a falsificar las pruebas de los experimentos que realizaban”.Pues mire Ud., Sr. Fernández, va a ser que no. La disolución se produjo porque AVIPO era mantenida con el esfuerzo de sus miembros, costándonos dinero del bolsillo ya que nunca recibimos subvenciones, ni vendimos cursillos/viajes/aparatología etc. como hacen otros……..y no señalo a nadie. Todos y cada uno de nosotros tenía un trabajo y una familia que mantener con su esfuerzo y sueldo ya que nosotros, estimado Sr. Fernández NO VIVÍAMOS DE ESTO.
“Como prueba, adjunta Ud. un email del Sr. Roselló………”. pues mire Ud. Sr. Fernández, yo le aconsejaría informarse de quién es la persona que le escribe, antes de creer a pies juntillas lo que le dice. Y ya que no sabe lo que tiene entre manos, pues le informo yo: Pepe Roselló llegó cuando la asociación ya estaba desmembrada, así que poco o nada podía saber de las actividades de AVIPO hasta que él llegó. Alega en su escrito que “Fijaos si fue tan grande la sorpresa para él, que automáticamente hizo prescindir la investigación”. Pues perdone que le corrija, pero la investigación terminó por culpa del Sr. Roselló, que por aquel entonces tenía problemas familiares muy graves y tuvo que desaparecer de Valencia, así que ya ve Ud. Sr. Fernández, con quién se juega su honra.
Si yo fuera Ud. Sr. Fernández, investigaría aunque fuese un poquito antes de aceptar escritos de alguien que no conoce. Entérese de cuál ha sido la trayectoria de AVIPO, hable con algunos de sus miembros más antiguos, y ya ve, le voy a dar hasta nombres: Esther Hernández, Iñaki Docio, Pilar Niño ………..y tantos otros nombres que a Ud. Sr. Fernández, ni le suenan, ¿por qué? pues porque nosotros, a diferencia de ustedes, NO VIVIMOS DE ESTO.
“El escritor fue recibido como uno más entre nuestros investigadores y aquel día tuve que aguantar varias horas de conversación en las que sólo hablaba él, ya que lamentablemente, un enfriamiento me había dejado afónico por completo”. Falso: Francisco Máñez pasó toda la comida sentado en una mesa junto a David Garcés, Paco Calahorro, Javier Clemente, Pilar Verdú y una servidora (entre otros). Poco habló con Ud., tal vez unos minutos y en todo momento en nuestra presencia. Doy fe de que, de nuevo, lo que dice, es una burda mentira, nunca habló de aplicar su teoría a las Caras de Bélmez. Me temo Sr. Fernández, que su afonía le había afectado también a los oídos, distorsionándole el contenido de lo escuchado. A las pruebas me remito Sr. Fernández; Francisco Máñez sostiene desde un principio que las caras de Bélmez fueron pintadas por la mano del hombre.
No me extiendo más Sr. Fernández porque no merece la pena. Por su falta de información y su forma de escribir puede verse que carece Ud. de la más mínima educación, tanto social como académica. La ignorancia, repito, es atrevida como Ud. Sr. Fernández, pero continúa siendo ignorancia. Y no le insulto, que mi educación no me lo permite, pero sí le diré una cosa: apúntese Ud. a un cursillo elemental de buenas maneras, tal vez con ello le llegue también algo de la sapiencia de la que por completo adolece.
Un saludo
Rocío Menéndez
Publicado en:
http://www.adimensional.info/archivo.php?articulo=66

viernes, enero 20, 2006


La jaula de...




¿Qué es esto?

Esto es la jaula de Faraday que D. Pedro Amorós utiliza para la captación de psicofonías. La pretendida finalidad de este artilugio es evitar que las ondas de radio, televisión o telefonía interfieran en la captación de psicofonías. Este supuesto elemento de seguridad se utiliza para luego afirmar que las grabaciones están exentas de intromisiones sonoras y electromagnéticas.
De un tiempo para aquí, algunas voces críticas han argumentado en contra de la teoría de Faraday. En este enlace, http://gluonconleche.blogspot.com/2005/11/el-mito-de-la-jaula-de-faraday.html, se puede ver un trabajo de recomendable lectura al respecto, con pruebas reales de que no todas las jaulas que se etiquetan de Faraday sirven para detener, entiéndase absorber, según qué ondas, otras sólo son debilitadas.
Para comprender el papel de una jaula o caja de Faraday, el ejemplo más común, es aquel del coche alcanzado por un rayo, cuyos ocupantes no acaban achicharrados, gracias al efecto jaula Faraday de la carrocería metálica del vehículo que absorbe la descarga.
Es incontestable que en el caso del rayo, la estructura metálica externa del auto, tren u avión ejerce de jaula Faraday, impidiendo que la descarga afecte al interior de los mismos. Pero, digo yo, que eso no impediría que cualquiera de los ocupantes pudiera cómodamente escuchar la radio, ver la tele, hablar por el móvil, eso también es incontestable.
No obstante, el diseño que aparece arriba, ideado y recomendado por D. Pedro Amorós como mano de santo contra las ondas indeseables, tan sólo se compone de dos escurridores, coladores hermosos, cuyas bocas se han encarado para formar una esfera de malla metálica.

¿Funcionará el invento?
Para empezar, buscar dos utensilios idénticos a los utilizados. Eso me ha costado poco tiempo, en el bazar más cercano, los he encontrado a 1,80€ la pieza. A uno de los chismes se le quitan los alambres que sujetan la base, y, ya está, artilugio preparado.
Para probar si realmente este sistema es efectivo impidiendo que las ondas de radio y demás traspasen la malla de aluminio, introduje sucesivamente una radio, un teléfono inalámbrico, un receptor de escucha bebés y un teléfono móvil. Por la mala impresión que me causa ver el cable del micro saliendo de la jaula, foto superior, todos los aparatos que se utilizan en mis pruebas carecen de elementos comunicantes con el exterior, o sea, todos son inalámbricos. Porque esto de dejar un cable saliendo de la jaula, reportado al asunto del coche alcanzado por el rayo, sería poco más o menos como si algún ocupante del vehículo hubiese tenido el brazo fuera de la ventanilla. La suerte que pudiera correr este sujeto, es de preocupante a fatídica. Mejor será, evitar riesgos innecesarios.

El invento a prueba.
- Con la radio, probé sintonizar una emisora de FM y luego introducirla en la jaula, no hay diferencia alguna, se oye igual. Probé con AM, mismo resultado. La jaula no impide a las ondas de radio colarse al interior, sólo las debilita mínimamente.
- Con el teléfono inalámbrico, lo introduje en la jaula e hice dos pruebas distintas. La primera consistía en darle a la tecla de búsqueda del aparato receptor situada en la base o cargador del mismo y que queda a una distancia de 20 metros, con tres tabiques por medio. El teléfono respondió a la base de la forma habitual. La jaula no impide la interacción de la base con el inalámbrico. A pesar del resultado, hice la segunda prueba, llamada de teléfono y este sonó como siempre, la jaula tampoco lo impidió.
- Con el escucha bebé, mismo procedimiento aunque esta vez, con mi ayudante hablando sin parar al micro de la base situada, para la ocasión, en la misma sala que la base del inalámbrico. Se oye perfectamente, tampoco para esto es efectiva la jaula.
Conste que empece a grabar los audios de estas pruebas pero en vista de la imperceptible diferencia entre lo que se oye dentro y fuera de la jaula, sería inútil someter las grabaciones a análisis.
- Con el teléfono móvil, la señal llega sin problemas, por suerte usé uno de aviso luminoso y como se puede apreciar en la imagen, la jaula no impide que las ondas de telefonía móvil se cuelen, si se fijan bien en la pantalla, se ve que la cobertura es media.


Conclusiones preliminares:
Este diseño no es efectivo para impedir que las ondas de radio, telefonía u ondas de menor alcance, penetren en el interior del mismo, como mucho, las reduce sensiblemente. Por ende, al margen de cables colgantes, no es correcto afirmar que las grabaciones efectuadas con este sistema estén limpias de intromisiones.
Queda pendiente probar si la jaula funciona con los rayos. ¿Algún voluntario?

Hasta que se demuestre lo contrario, este artilugio no merece el apellido Faraday, si quieren se le puede poner unos volantes y llamarlo: Jaula de Faralaes...

miércoles, diciembre 21, 2005


Caso Tarrasa, contrapunto y reflexiones.

En esta ocasión, cedo la palabra a Josep Guijarro, que nos ofrece estas reflexiones. Es una muestra de la diferencia de criterios entre los que venden lo que sea y se rien de las críticas, y la de los que persiguen, indagan, contrastan y hablan con propiedad de un asunto que se cobró dos vidas...

CASO TARRASA
Reflexión de Josep Guijarro

He meditado mucho acerca de si era adecuado o no decir algo respecto al tratamiento que recibió el llamado Caso Terrassa en el programa “Cuarto Milenio”, el pasado domingo en Cuatro y, al final, llego a la conclusión de que la verdad sólo tiene un camino, que mi crítica no es personal sino profesional y que si alguien se pica será porque ajos habrá comido.
¿Qué legitimidad tengo para hablar del tema?
Yo he nacido en Terrassa. Ser “ufólogo” en Terrassa es vivir con el estigma constante de: “cuidado no termines como esos dos” que, a la postre, fue el mensaje que el régimen franquista quiso dejar a la ciudadanía y funcionó. Pero no es sólo eso lo que me legitima para hablar con propiedad del asunto. Hace la friolera de 14 años, Manuel Carballal y yo publicamos en AÑO CERO 9, el resultado de una compleja investigación sobre los suicidas de Terrassa. Logramos entrevistarnos con familiares, amigos, agentes judiciales, policías… logramos reconstruir al milímetro las últimas horas de estos individuos que, dicho sea de paso, nada tienen qué ver con la personalidad excéntrica que quiso darles Óscar Aibar en la película “Platillos Volantes”. Las mismas e insidiosas mentiras que el celuloide mostró se repitieron el domingo en Cuatro. José Felix Rodríguez Montero (47 años) y Juan Turu Vallés (19) nunca fueron al hospital del tórax porque, entre otras cosas, estaba en pleno funcionamiento en 1979. Mi propia madre fue tratada de neumonía ahí sin que fuera “ese lugar al que todo el mundo iba a morir”. Tampoco es cierto que se reunieran en la Coral dels Amics pues las reuniones del grupo tenían lugar en Ca n’Anglada, en el domicilio de José Félix Rodríguez Montero. Este barrio obrero era entonces un hervidero antifranquista (la plaza sigue llamándose popularmente la ‘plaza roja’) y zanjar rápido el asunto de los suicidas como una lección de que ciertas lecturas y aficiones eran perniciosas venía bien al régimen. Los pretendidos contactos nunca tuvieron lugar en La Mola, cumbre de la montaña de St. Llorens de 1300 metros y, por lo tanto, a más de 3 horas a pie desde el sanatorio que según el reportaje estaba al lado. La Mola no tuvo significación ufológica hasta los años 80 cuando mi grupo la UAIP empezó a organizar alertas allí. Los “suicidas” se reunían en la Montañeta, un lugar a las afueras de la ciudad donde, además, iban a practicar astronomía.
¿Quién entonces está tan desinformado?
La inexactitud de estos datos salió de la boca de Sebastián Darbonés Subirats, alias D’Arbó quien recreó cual mala película de Clase B todo el asunto de los suicidas y habló de oídas y además mal.
Una vez más se pasó de puntillas sobre si los pretendidos contactos pudieron ser o no reales, si hubo o no otras personas implicadas y quien componía la red de esos suicidios que mencionaron durante la entrevista en el plató. Porque, en efecto, hubo un plan, hubieron más muertes y hubo, también, contacto OVNI cuyas fotos, por cierto, poseo (fueron obtenidas por los suicidas en las cercanías de Torrebonica y por eso eligieron ese lugar).
Lo curioso es que pudiendo tener todos esos documentos, pudiendo mostrar fotografías, ver la evolución de los tipos a lo largo de su “mutación” se conforman con un D’Arbó que miente más que habla.
Cierto es que el mismo día que estaban grabando el programa me llamaron para obtener alguna cola que insertar en el programa pero (recién operado de una rodilla y con el día planificado no fue posible ayudar) ¿Es que era una cosa de tal actualidad que no podía esperar ni un día?
Aquí entra la responsabilidad de Iker.
Durante mucho tiempo he tenido que aguantar enormes críticas por asistir a programas de televisión en los que se debatía a cuchillo sobre estos temas. Parte de esas críticas venían de Iker. Críticas que acepto y respeto. Precisamente por eso planteo ahora: ¿Es mejor informar dentro de un contubernio antimisterio o desinformar sin contrapunto. Me explico. Iker tiene ahora la responsabilidad de contrastar las informaciones que divulga pues no hay equilibrio “escéptico” o contrapunto en el programa. Él sabe mejor que nadie que D’Arbó no tiene ni pajotera idea de esto (y de muchas otras cosas) luego si le da cancha tiene un porcentaje de la responsabilidad final. Si tu llevas un freak al programa sabes lo que va hacer o decir ¿no?
Ojo, que nadie se lleve a engaño. No es que yo quisiera tener más protagonismo del que me daban, es que si no se me quería llevar a mi se podía localizar a testigos, amigos, o personas que estuvieran involucradas en el asunto. La legitimidad de D’Arbó para hablar de este tema es la misma que tiene, por decir algo, Pepito Pérez de Alcorisa en Aragón… es decir, la de alguién que leyó los titulares de prensa de la época, el trabajo de Manuel y mío y ya está. ¿Tiene que ser eso la divulgación del misterio? ¿Es ese el estándar de seriedad? Yo creo que no y tu, ¿qué opinas?
Josep Guijarro i Triadó

lunes, diciembre 05, 2005

Sucesos en Bélmez, mis pequeños aportes.

Aporte 1- Lo que se capta a simple vista.
Me ahorraré los comentarios sobre el programa Tnt, me centraré en el vídeo de la "materialización de una moneda" en la segunda casa misteriosa de Bélmez de la Moraleda (Jaén).
La impresión que me dio al ver el vídeo, fue un "déjà vu", aunque se dijo que había sido grabado por una cámara de Telecinco, me pareció exactamente el mismo que un mes antes había visto en la web de Luis Mariano Fernández, de su programa Mis enigmas Favoritos, en el cual dijo que eran imágenes de la Seip, Pedro Amorós estaba presente, lo mismo que en el Tnt de triste recuerdo. Con la mosca rondando, se lo comenté a algunos amigos, en respuesta uno de ellos me envió una captura, justo el instante en que pasa la moneda formando un trazo, de la emisión de Tnt.

Genial, yo tenia la misma captura pero del otro programa.

Sólo quedaba cuadrar una cosa, parecían la misma toma pero podía tratarse de filmaciones diferentes, por ende, de diferentes cámaras, por lógica, diferentes ángulos de visión. Como diría un entrañable amigo:
"Es muy triste de pedir pero lo es más de robar".
Y con esa filosofía, seguí clamando ayuda, otro de mis compañeros de aventuras, me deleitó con esta superposición de imágenes:

demostrando claramente que se trata de la misma cámara, la misma imagen, el mismo encuadre.
También me obsequió con esta interesante animación, que muestra cómo, paranormalidad mediante, la imagen cambia de un canal de televisión a otro sin tocarla...Observen
Realmente paranormal o real bribonada, algo extraño ocurre con ese vídeo y alguien ha mentido sobre la autoría de su grabación. Bonito comienzo.


Aporte 2- Lo que engaña a la vista, no engaña al oído.
Tras escuchar la explicación de Pedro Amorós acerca de la trayectoria de la moneda, se me abrió una interrogante. Según él, la velocidad de la moneda indica que ni subiéndose a una silla podría una persona haberla lanzado tan fuerte. No entiendo a qué viene ese comentario, anteriormente sus explicaciones en otro programa eran la siguiente: aparece de la nada, choca contra el techo y cae al suelo en diagonal a tremenda velocidad
Al ver el vídeo, la primera impresión es que la moneda traza una curva en el aire, una parábola. Pero la vista puede engañar, y tras tirar una moneda al aire para ver si hacía ruido al tocar techo, comprobé que sí. Por consiguiente, si la de Bélmez toca techo también sonará, recorté el audio de ese instante y sí, se oye la moneda pegar contra el techo...
Escuchen
Comparen con estos audios que grabe para tal efecto, confieso que lance una moneda de 10 ctmos de € al techo intencionadamente, primero en un techo normal (280 cm.) y luego en un techo falso de escayola (230 cm.), con reincidencia y nocturnidad. Comparen aquí y aquí .
Probé con programas de audio para ver si el impacto contra el techo daba los mismos parámetros.




Resulta espeluznante, además de materializarse un objeto tan poco común, encima llega haciendo carambola.


Aporte 3 - Si no lo captan tus sentidos, sensores supercalifragilisticos.
La transcomunicación instrumental (TCI) con sensores de movimiento es una nueva forma de comunicación con el mas allá. En el vídeo de la invocación al dueño fallecido de la casa, se nos muestra como funciona esta novedosa y peculiar técnica. El uso de estos aparatos no es nuevo en el campo de la investigación paranormal, algunos los utilizan desde hace años aunque de una forma más convencional. Esta nueva aplicación no tiene nada que ver.
Sigamos, una vez entablada la comunicación con "Pedro", el difunto, el espíritu con ganas de dialogar hacía saltar la señal de uno de los sensores en respuesta a las preguntas que se le iban formulando. Un sensor que reaccionaba de forma anómala, la señal acústica no rebasaba 3 s de duración, encendiendo y apagándose a voluntad del interlocutor, o sea el fantasma, que desde su invisibilidad lo activaba.
Con paciencia y armados de paraciencia, se intenta avanzar en la conversación interdimensional con otra tanda de preguntas, se interpreta el sonido del sensor como una respuesta inteligente de "alguien". Nótese, que la presencia de media docena de personas en esa habitación hablando, tecleando, cambiando de posturas en sus asientos, moviendo la cámara o encendiendo un cigarrillo, no son percibidas por los sensores de movimiento. En el momento álgido de la sesión, se ve claramente cómo uno de los presentes, se pone en pie delante del único sensor que parecía funcionar y el aparato no se inmuta..... Se dispone a preguntarle a "Pedro", si quiere que vaya hacia el pasillo. Antes de acabar su frase, de nuevo se dispara el sensor. Lógicamente el ente es telépata y respondía apresuradamente, era la deducción más lógica. No era que por una casual casualidad el sensor cumpliera su cometido, no cabe pensar que fuese por el metro ochenta de Asesor del Consejo Internacional de la Seip que se había plantado delante. Ni preguntar por qué los demás sensores no alertaron tampoco. Muy importante para llevar a cabo todas estas investigaciones y experimentos, es que la visibilidad sea casi nula, la penumbra misteriosa debe envolver el entorno, es el ambiente idóneo y propicio para que la mano invisible active el "on" y el "of" del chisme. Para esto último, hay que entrenarse y practicar un poco.
Los sensores de movimientos sirven de interfono para conversar con el màs allá y como resultado dejan de ejercer su función normal, por ello no captan los desplazamientos ni cambios de posturas de los presentes, sólo responden a los invocados, invisibles o fuera de plano, que oportunamente accedieron a manifestarse en presencia del equipo de Telecinco, para que todos disfrutásemos de esta penosa representación.
Me temo que pretenderán recordar esto como un experimento histórico para la transcomunicación instrumental, eso sí que da miedo. Lo siguiente podría ser como ese caso que me contaban anoche: "Había uno que estaba convencido de que podía comunicarse con las palomas porque cuando les hablaba, con la cabeza le contestaban, sí, sí, sí"...
Quiero agradecer la generosidad, ayuda y atenciones de todos mis entrañables amigos, en mi propósito de evaluar si es un problema digestivo o es que algunas informaciones son indigeribles.


lunes, septiembre 12, 2005

Los bigotes de nunca acabar, la patata caliente.

Creíamos que ya estaba todo dicho sobre el “bigote de marras”, pues no.
Para quienes no conozcan el asunto, aconsejo visitar: http://bajoelvolcan.blogspot.com/2005/07/tumbas-sin-nombre-csi-en-blmez.html
Tras conocerse este artículo y su contenido, han tratado de hacernos ver que la imagen retocada del bigote era la misma que Ricardo Bru había presentado en el programa “Falshback” anteriormente. No es así, son ganas de pasar la patata caliente.













Ricardo Bru mostró una imagen, de la que él mismo dijo en el programa, que la habían retocado para que los bigotes estuvieran como los de una persona muerta. Ricardo Bru avisó que era una imagen retocada, cosa que no hicieron los otros.
Además, esa imagen NO es la misma que se presenta en “tumbas sin nombre”, ni tampoco es la que se les entregó a los encargados de las comparativas del libro, me lo han confirmado personalmente.




Se ve claramente que NO es la misma imagen, no hace falta ser ninguna lumbrera para ver la diferencia. Cada vez resulta más patético ver cómo nos trata de engañar el rey de la desinformación, el Jordan Peña del tercer milenio. Veremos ahora a quien le pasa la patata caliente. Me temo que seguiremos informando...